Hace varios años ya que el cuerpo y sus posibilidades han aparecido en mi trabajo artístico como un punto para comenzar preguntas en relación a cómo habita el espacio y cómo podría soportarse a sí mismo, sus huellas y temporalidad. La mayor parte de las veces el bosquejo es mental, hay una pulsión que está presente y que en el hacer se topa con los límites, que pueden ser de conceptuales, materiales, temporales, contextuales a los que debe ir ajustándose, acomodando el cuerpo. Hay una estética científica presente. Me gusta interactuar con las diferentes dimensiones de la realidad que escapan a la escala humana muchas veces o presentarlas simultáneamente donde las problemáticas en torno al género, la incertidumbre, las violencias, etc. El tiempo se hace presente en mi trabajo trabajo a través de este cuerpo que espera que interpela.